Es un jueves a la tarde del mes de julio. Entre uno y otro anuncio que sale de los altavoces del Aeropuerto Internacional de Belém, se escuchan golpes casi rítmicos que ocupan la ya abarrotada sala de embarque. Hay vallas a lo largo del camino. En el techo sin revestimiento, la estructura metálica y los cables están al descubierto. De todas partes surgen trabajadores con cascos protectores.
A menos de cuatro meses de la COP30, la conferencia sobre el cambio climático de las Naciones Unidas, el Aeropuerto Júlio Cezar Ribeiro, llamado Val-de-Cans, está en obras, como también gran parte de la capital del estado de Pará. La empresa SPE Novo Norte Aeroportos, o Norte da Amazônia Airports, que en agosto de 2022 ganó la concesión de los aeropuertos de las ciudades de Belém y Macapá por 24 millones de dólares (125 millones de reales), es la encargada de hacer estas reformas. Ahora, que se acerca la COP, ha adelantado una inversión de 81 millones de dólares (450 millones de reales) para Val-de-Cans.

La pista de desplazamiento de aeronaves y el área de la terminal en el piso superior del aeropuerto son puntos de preocupación de la obra. Foto: Raimundo Paccó/SUMAÚMA
El proyecto prevé casi triplicar la zona de embarque, construir una nueva plataforma con más plazas de estacionamiento para aeronaves y restaurar las pistas. La fecha límite para que todo esté listo es el 31 de agosto. Según la empresa y el Ministerio de Puertos y Aeropuertos, ya se han cumplido el 85% de los servicios.
SUMAÚMA conversó con algunos de los trabajadores contratados para el emprendimiento, quienes tienen dudas sobre las posibilidades de terminar todo dentro del plazo previsto. “No estamos seguros de si habrá tiempo. Habrá que apurar todo un poco”, evaluó uno de los obreros. Están trabajando horas extras para acelerar la obra.
Un informe de la Agencia Nacional de Aviación Civil (Anac), basado en una visita técnica de seguimiento que realizó del 13 al 15 de mayo, concluyó que “el cronograma es motivo de preocupación” y que la situación “es todavía más crítica, pues ya se han registrado diversos imprevistos”, como interferencias entre cimientos y cables subterráneos.
Según el informe, en ese momento todavía no se habían formalizado el cronograma ni el costo de la aceleración de la obra entre la concesionaria Norte da Amazônia Airports y la constructora Eterc, que ejecuta la obra. “Esta situación es alarmante, tanto desde el punto de vista de la gestión de las obras como […] de los potenciales impactos contractuales de la prevista anticipación de las obras”, evalúa el documento. El director general de la concesionaria, Marco Antônio Migliorini, afirma que “se están llevando a cabo todos los ritos sin ningún incidente”.
Los días 9 y 10 de julio, técnicos de la Agencia Nacional de Aviación Civil regresaron al aeropuerto y consideraron que, “si bien persiste el riesgo de incumplimiento del cronograma, ha habido avances significativos en las obras desde la última visita”. La nueva inspección señaló como principales puntos de atención una de las pistas de desplazamiento de aeronaves, todavía en fase inicial de pavimentación, y el área de la terminal en el piso superior, que está cerca de un entrepiso y del patio de comidas, en etapa de demolición.

Los obreros no están seguros de si la obra estará lista hasta le fecha límite. ‘Habrá que apurar todo un poco’. Foto: Talita Bedinelli/SUMAÚMA
Problemas climáticos
Un inconveniente crónico del aeropuerto de Belém es el calor, a pesar del sistema de aire acondicionado. En el quiosco de venta de bombones regionales rellenos de frutas de la Amazonia, las vendedoras mantienen encendidos dos pequeños ventiladores de mesa para intentar paliar los problemas no resueltos de la climatización. “Siempre ha sido caluroso, ya desde antes de las obras”, confirma Tamille Brasil, empleada del quiosco.
Entre agosto de 2024 y enero de este año, según la Agencia Nacional de Aviación Civil, se registraron 61 quejas de usuarios en el centro de atención al pasajero del aeropuerto. El segundo tema más común en esta lista es el confort térmico, con 12 quejas, que solo lo superan las quejas sobre las aerolíneas.
La visita en mayo de la agencia advirtió: “Persiste el problema de las altas temperaturas en la terminal, lo que compromete la comodidad del usuario […]. Hay que solucionar urgentemente esta cuestión, especialmente en vista de la COP30 y los eventos asociados”. Pero todavía no ha habido ninguna solución.
El estrés térmico en la terminal de pasajeros viola los parámetros del contrato de privatización del aeropuerto. Incluso con la instalación de climatizadores provisorios, las mediciones realizadas por los técnicos en la sala de embarque en mayo “indicaron que la temperatura de operación se mantuvo por encima del límite máximo permitido de 25,5 °C”.
La visita de julio de la Agencia Nacional de Aviación Civil constató que el calor persiste. La empresa Norte da Amazônia Airports le informó a la agencia que renovó un equipo de refrigeración y adquirió dos nuevos, denominados chillers. Para que entren en funcionamiento habrá que interrumpir el sistema “durante aproximadamente 15 horas”. La empresa dice que está esperando el “mejor momento”, considerando los impactos que eso ocasionaría en las operaciones del aeropuerto.
El director general de la empresa le dijo a SUMAÚMA que se están reemplazando los sistemas de climatización y que se instalarán brise soleils, piezas para filtrar la luz solar y reducir el calor. Pero no contestó sobre cuándo se resolverá el problema.

El sistema de climatización no garantiza la comodidad y el quiosco de bombones recurre a los ventiladores de mesa. Fotos: Talita Bedinelli y Guilherme Guerreiro Neto/SUMAÚMA
De la concesión a la COP
En 2024, circularon 4,6 millones de pasajeros por el aeropuerto de Belém, un 12% más que en 2023. En noviembre de 2025, mes de la COP, se espera que Belém registre un aumento del 19% en los vuelos nacionales, están previstos 1.395 viajes, y del 41% en los vuelos internacionales, con 31 viajes. Este crecimiento del flujo se compara con el de noviembre de 2024. Los datos son de la Asociación Brasileña de Empresas Aéreas.
Las obras en el aeropuerto no prevén la construcción de nuevas pasarelas de embarque —los corredores que llevan a los pasajeros desde las terminales hasta la puerta del avión—. De las seis pasarelas, también conocidas como fingers, ya se han reformado tres. Durante la COP30, la empresa concesionaria pretende habilitar tres plataformas para estacionamiento de aeronaves.
La subasta en la que se hizo la concesión del aeropuerto de Belém por treinta años tuvo lugar en agosto de 2022. Al año siguiente, se firmó el contrato de concesión y Norte da Amazônia Airports asumió la operación. El contrato definía que, hasta mayo de 2026, la concesionaria tenía que terminar la Fase 1-B, con mejoras en la terminal de pasajeros, estacionamiento de vehículos, acceso vial y área de desplazamiento de aeronaves.
Debido a la COP, el Ministerio de Puertos y Aeropuertos, la Agencia Nacional de Aviación Civil (Anac) y Norte da Amazônia Airports empezaron a discutir sobre la anticipación de las obras de la Fase 1-B. La Anac incluso le envió a la concesionaria un borrador de enmienda del contrato que anticipaba la finalización de la Fase 1-B para junio de este año. La empresa no estuvo de acuerdo.
En una carta de diciembre de 2024, la Anac relata que Norte da Amazônia Airports solicitó el cambio del nuevo plazo para agosto, “sin perjuicio del compromiso de la concesionaria de realizar sus mejores esfuerzos para concluir el proyecto antes de la fecha fatal que había sugerido, incluso hasta el 30 de junio de 2025”.
Así se hizo en la adenda firmada el 7 de febrero, “consumiendo […] el margen de seguridad que existía en el cronograma original”, señalaron los técnicos de la Anac en el informe de seguimiento de las obras de mayo. El director general de Norte da Amazônia Airports afirma que “el cronograma avanza según lo planeado, con entrega prevista para finales de agosto”.
Al ser contactado, el Ministerio de Puertos y Aeropuertos dijo que, para el período de la COP30, tiene previsto un sistema de estacionamiento, pernoctación y abastecimiento de aeronaves usando aeródromos de regiones vecinas. Según el ministerio, el esquema tiene como objetivo “garantizar la fluidez del tráfico aéreo” y cuenta con el apoyo de la Secretaría Nacional de Aviación Civil, la Fuerza Aérea Brasileña y la Agencia Nacional de Aviación Civil. “Tanto el gobierno federal como los operadores aeroportuarios garantizan la eficiencia de la estrategia planeada y la seguridad de las delegaciones y aeronaves que estarán en el país durante la COP30”.
Mientras el ruido y otros trastornos de la obra continúan, la vida de los pasajeros y de quienes trabajan en el aeropuerto se complica. Este ha sido el caso, por ejemplo, de Michelle Perdigão, que trabaja en el puesto de masajes que está junto a la entrada provisoria de la sala de embarque y cuenta que algunos de sus clientes le pidieron que parara el masaje en la mitad y se fueron. Mientras tanto, es difícil relajarse cuando se acerca la fecha límite de las obras del aeropuerto y la COP.

El aeropuerto de Belém tiene que estar listo para enfrentar el aumento de vuelos y pasajeros previsto para noviembre, en la COP30. Foto: Raimundo Paccó/SUMAÚMA
Reportaje y texto: Guilherme Guerreiro Neto
Edición: Fernanda da Escóssia
Edición de arte: Cacao Sousa
Edición de fotografía: : Lela Beltrão
Chequeo de informaciones: Plínio Lopes
Revisión ortográfica (portugués): Valquíria Della Pozza
Traducción al castellano: Julieta Sueldo Boedo
Traducción al inglés: Sarah J. Johnson
Montaje de página y finalización: Natália Chagas
Flujo de trabajo editorial: Viviane Zandonadi
Editora jefa: Talita Bedinelli
Directora editorial: Eliane Brum