La subasta en la que el gobierno brasileño de Lula da Silva otorgó 34 nuevos bloques para la explotación petrolera, 19 de los cuales en la Cuenca de la Desembocadura del Amazonas, una región de extrema sensibilidad ambiental, repercutió negativamente en la reunión de mitad de año de la Convención sobre el Clima de la ONU. El encuentro que se realiza en Bonn, Alemania, es decisivo para definir la agenda de la COP30 en Belém, donde se incluirá si habrá o no posibilidad de un acuerdo internacional sobre un cronograma para la eliminación gradual de los combustibles fósiles.
En Bonn y en Río de Janeiro, donde se realizó la subasta, hubo protestas de organizaciones socioambientales, sindicalistas y líderes de pueblos indígenas. Stela Herschmann, del Observatorio del Clima, afirmó que la subasta “es un acto de doble sabotaje”. En primer lugar, “porque pone en riesgo el futuro de todas las personas”, ya que “la ciencia es clara” sobre la necesidad de reducir drásticamente la quema de fósiles para evitar el colapso climático. Además, añadió, la subasta boicotea “la diplomacia brasileña, que está intentando hacer lo mejor que puede en Bonn para movilizar al mundo para una COP ambiciosa en noviembre”.
Según la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles, la subasta recaudó 989 millones de reales. El ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, manifestó exultante: “Un récord absoluto”. En la desembocadura del Amazonas, donde el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables, Ibama, está a punto de liberar la primera perforación en el bloque 59, diez áreas fueron rematadas por un consorcio de Petrobras con la estadounidense ExxonMobil y nueve por la estadounidense Chevron con la china CNPC.
“Petrobras se sitúa como protagonista de un proyecto político arriesgado que está cavando un agujero en la credibilidad ambiental de Brasil”, reaccionó Mariana Andrade, de Greenpeace.
Hace dos años, la COP28 aprobó la eliminación gradual del petróleo, el gas y el carbón, que se realizaría “de manera justa, ordenada y equitativa”, pero el retroceso desde entonces es dramático. Un estudio de la organización Oil Change International muestra que cuatro países ricos —Estados Unidos, Canadá, Noruega y Australia— serán responsables del 70% de la expansión de la producción fósil hasta 2035. Brasil ocupa el noveno lugar en la lista, que también incluye a Argentina, China y Rusia. “Algunos de los países más ricos están eludiendo una vez más su responsabilidad de liderar una eliminación gradual y equitativa de los combustibles fósiles”, afirmó Romain Ioualalen de Oil Change.
Reportaje y texto: Claudia Antunes
Edición: Fernanda da Escóssia
Edición de arte: Cacao Sousa
Edición de fotografía: : Lela Beltrão
Chequeo de informaciones: Plínio Lopes
Revisión ortográfica (portugués): Valquíria Della Pozza
Traducción al español: Julieta Sueldo Boedo
Traducción al inglés: Sarah J. Johnson
Montaje de página y finalización: Natália Chagas
Flujo de trabajo editorial: Viviane Zandonadi
Editora jefa: Talita Bedinelli
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