Periodismo desde el centro del mundo

Ilustración de Wio Gualinga que muestra el concepto «Selva Viviente» de los Sarayaku

El pueblo sarayaku vive en el corazón de la Amazonía ecuatoriana, a orillas del río Bobonaza. Desde la selva, han luchado históricamente por la protección de su territorio. Como parte de sus acciones por la defensa de la vida, lograron que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenara al Estado ecuatoriano por la exploración inconsulta de petróleo en su territorio y por la violación de sus derechos. Con este precedente, el pueblo sarayaku se convirtió en un ejemplo para otros pueblos indígenas que se oponen a las industrias extractivas y la intromisión violenta de actores sobre sus territorios y planes de vida.

Sin embargo, la lucha no acabó con la decisión judicial. Desde el 2012 han ampliado sus estrategias para garantizar que sus decisiones sean respetadas por los estados y actores privados que ignoran las autoridades indígenas y ven a su territorio como una mercancía.

Una de estas propuestas es el Kawsak Sacha (Selva Viviente), un eje transversal en la lucha por la defensa de las vidas y existencias de seres humanes y no humanes en la Amazonía ecuatoriana. El concepto hace parte del conocimiento ancestral del pueblo sarayaku y muchos otros pueblos amazónicos.

Usando múltiples herramientas políticas, espirituales, culturales y jurídicas, el pueblo sarayaku busca que el estado ecuatoriano reconozca su territorio como un ser vivo/selva viviente y garantice la soberanía del pueblo indígena sobre la selva basándose en el balance que existe entre les humanes y no humanes.

En esta conversación, José Gualinga Montalvo –también conocido como Angun–, actual asesor del Tayjasaruta (Consejo de Gobierno de Sarayaku) y su antiguo Tayak Apu (presidente), explica una de las propuestas más potentes para volver a poner a la naturaleza en el centro, una jugada estratégica para enfrentar la emergencia climática que hoy se acelera.

José Gualinga Montalvo cuenta que el concepto surgió tras escuchar un sorprendente e increíble ruido que venía de la selva. Foto: Diego Forero – 070

SUMAÚMA: ¿Cuál es la idea que está detrás de la propuesta del Kawsak Sacha?

José Gualinga Montalvo: Nosotros hemos crecido con nuestros abuelos, nuestros padres, la comunidad y en este proceso de vida, nuestros padres siempre nos han transmitido que la selva es un ser vivo, es viviente y siempre lo consideraron como tal.

La selva y la vida dependen de la conexión, la existencia de todos nosotros depende de eso. Y por eso mis ancestros tenían respeto y procedimientos y ritualidades para poder ingresar en la selva, a caminar en este bosque, así crecimos.

¿Cómo se creó la propuesta del Kawsak Sacha?

La propuesta de la declaración del Kawsak Sacha nació en 1986. Cuando yo era muy joven, estaba caminando con un grupo de personas, incluido mi papá, el sabio Sabino Gualinga. Caminamos en el bosque durante 8 días. Y en ese proceso, mi papá, nos iba explicando la importancia de las lagunas, de los humedales, de los árboles, de las montañas.

Ahí nos explicaba dónde vivían, dónde estaban los seres, los Amasanga, Sacharuna, Yashingu, que son seres protectores. En esa caminata e intercambio nació la idea del Sisa Ñampi, también conocido como el Camino Viviente de Flores o Frontera de Vida.

¿Qué es el Sisa Ñampi?

Sisa Ñampi, el Camino Viviente de Flores o Frontera de Vida, es una idea que nació con el objetivo de mostrar parte de lo que nos habían enseñado nuestros abuelos y tatarabuelos a la sociedad en general, en Ecuador, y a nivel internacional, a través de la acción de plantar árboles de flores para rodear nuestro territorio. Frontera de Vida es un símbolo de flores, una frontera invisible entre la vida y la muerte, un símbolo de vida.

Después de muchos años, tuvimos otra expedición profunda. Estábamos haciendo nuestras prácticas ancestrales, como la cacería. Yo me encontraba con varios de mis hermanos y con otros amigos en las zonas sagradas y de lagunas negras, en una zona de retiro. En esta travesía, cada uno nos ubicamos en un punto diferente para poder cazar unas mondete, unas aves (gallina del bosque), unas pavas, para nuestras familias.

En ese momento, a mí me tocó regresar atrás, es decir, de dónde veníamos. Para nosotros, volver atrás es una energía negativa y eso es un poco preocupante y da un poco de miedo. Sin embargo, yo era el líder del grupo en ese momento, así que yo era quién tenía que arriesgarse volviendo atrás. El resto caminaba hacia adelante, en los puntos importantes donde estaban cantando las pavas. Eso era en la madrugada, como a las 4:00 de la mañana.

Entonces ya cuando amaneció, como a las 5:30 a.m., las primeras brisas empezaron a aparecer. Yo había cazado cuatro pavas, todo estaba muy tranquilo y calmado, solo se escuchaban los cantos de águilas, grillos, ranas y de monos nocturnos. De pronto, en ese momento, escuché un ruido muy fuerte. Un ruido que me sorprendió porque no era un ruido normal y sencillo, sino que era un tambor. Parecía un tambor gigante, que tenía mucha vibración. Era un ruido que sonó muy cerca, como a 30 metros. El ruido empezó a retumbar por todas partes. Ahí, ya no era uno, eran como más de cien en lugares diferentes, después como mil. Y el sonido nos empezó a rodear por todos lados.

En ese momento tuve miedo, me preocupé porque todavía no había llegado el día, era oscuro porque las copas de los árboles todavía estaban tapando la claridad. Yo quería que amaneciera. Así que amarré con liana a las cuatro pavas. Sin embargo, de los nervios las amarré mal y cuando empecé a caminar las cuatro pavas se zafaron. Luego de algunos minutos logré ajustar bien a las pavas y continué caminando hacia las otras personas, pero, por la desesperación, perdí las huellas del pequeño camino ¡Y la desesperación era cada vez más fuerte! Tiempo después, volví a encontrar las huellas de nuestro rastro.

En el grupo había un sabio que nos acompañaba con quien me encontré primero y le pregunté si él había escuchado ese sonido. Su respuesta fue que nos teníamos que ir rápido de ahí. Salí y me encontré con mis hermanos, con todo el grupo.

Cuando volví al centro del territorio me empecé a preguntar por ese ruido ¿Cómo profundizar en la concepción del Kawsak Sacha [Selva Viviente]? Entendí la existencia de Kawsak Sacha y todo el misterio empezó a girar alrededor de este sonido sorprendente e increíble. En ese momento, empecé a investigar y a escribir sobre Kawsak Sacha.

¿Y cuáles son las concepciones que escribiste?

Conversando con los mayores, con mi padre, en las ceremonias de ayahuasca y caminando en la selva preguntaba sobre la vida de Kawsak Sacha, mi curiosidad de descubrir qué fue ese misterioso y fenomenal sonido. Después de un tiempo, entonces, reuní todo y ahí fue que salió la propuesta del Kawsak Sacha, Selva Viviente, la selva de los seres protectores. Ese fue mi primer escrito sobre el tema. En ese proceso de estudio pasé más de diez años.

Después, en el primer Congreso del pueblo originario de kichwa de Sarayaku después de la lucha contra la petrolera, después de que ya habíamos ido a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, yo le propuse a la Asamblea del pueblo llevar la propuesta del Kawsak Sacha. Esta es una de las propuestas vanguardistas sobre la resistencia del pueblo Sarayaku con la que buscamos que nuestro territorio sea declarado un ser viviente. Y así avanzamos.

Después de muchos viajes, por ejemplo, en Bruselas y en París, publicamos la primera declaración en el 2012. La declaración que propone que nuestro territorio está vivo. Y ya en el 2018, por primera vez, hicimos pública la declaración.

En la declaración explicamos que la selva es viviente, es un ser vivo, inteligente y consciente. Esa declaración la presentamos en la ciudad de Quito y fue uno de nuestros primeros eventos más grandes. Esta es una propuesta de reivindicación de los derechos territoriales, pero también es una propuesta que propone una transformación y un cambio interior del ser humano.

¿Cuáles son esos cambios a los que te refieres?

Lo que le proponemos a la humanidad, a la ciudadanía, es que entienda que somos la naturaleza, la naturaleza misma está viva y hace parte de nosotros y nosotros de ella. Todo lo que llaman naturaleza, las lagunas, los árboles, los pantanales, las madrigueras, todo está interconectado. Y nosotros estamos interconectados, nuestros antepasados, nuestros padres, nuestros abuelos, todos estamos interconectados. Esta es la Kawsak Sacha, es la selva, la selva que está viva.

¿Podrías contar un poco más sobre la idea de la interconexión?

Sí, en nuestro lenguaje, en la comunicación, primero a través de las visiones del sueño, ahí tenemos la comunicación con los seres protectores, con el Kawsak Sacha. En esa comunicación, es el lenguaje que es entre humanos, entre mujer, hombre, niños, es una comunicación que también se conecta con la selva. La comunicación en los sueños es con las plantas, con los árboles. Esto puede ser con el mismo árbol, puede ser con el mismo jaguar y puede ser el bosque mismo, con las lagunas sagradas. Esta es la primera comunicación.

La segunda comunicación es a través de los rituales de la ayahuasca, la realidad de los seres vivientes, de los pueblos indígenas. Ahí nosotros aprendemos que el pueblo Sarayaku es un habitante pero que también hay otros, vemos que en las lagunas viven pueblos semejantes a nosotros. Con ellos hacemos las amistades, nos comunicamos con los Kuracas, con los jefes.

En ese proceso es que encontramos la interconectividad y ahí somos, hemos hecho amistad y vivimos a través de esa energía y esa fuerza. Esa es más o menos nuestra concepción.

¿Nuestra conexión se da a través de la comunicación? No solamente. No es simplemente decir que el bosque es un ser vivo sino también que es semejante a nosotros, es igual y es mayor. Y así con todos los seres, como la anaconda, por ejemplo, es un ser semejante a nosotros. Y, bueno, ¿cuándo quieres esa comunicación? Cuando te topas con la anaconda.

¿Los humanos representan a este ser o puede ser al contrario? Sí. También puedes soñar con tener la visión de comunicación con la anaconda y también puedes encontrarte con un segundo ser, en cualquier momento, por ejemplo, con la llegada de otra persona a la comunidad.

Entonces ahí entendemos, por ejemplo, si una persona es espiritualmente fuerte y tiene una energía positiva. A veces trae la comunicación con la anaconda, es que el mensaje de la conexión de esa anaconda es también la energía de una persona y de la selva. Y es igual con el jaguar.

Esta es nuestra manera de la coexistencia y la conexión para entender cómo estamos, digamos coexistiendo con el mundo, con el territorio.

¿Cuáles son los cambios que buscan al impulsar la propuesta del Kawsak Sacha?

Lo que buscamos con la propuesta es el reconocimiento y legitimación de la gobernanza indígena en los territorios de vida/Kawsak Sacha. Nosotros buscamos que se cree una categoría especial que reconozca nuestra gobernanza en los territorios indígenas para proteger nuestra autonomía y autogobierno.

Por otro lado, buscamos el reconocimiento del territorio como un ser vivo, consciente e inteligente. Buscamos que se dé un título especial, que para nosotros representa que este territorio es sagrado, que es donde hay vida, donde están las lagunas, las cascadas, las montañas, los pantanales, los árboles grandes y donde coexistimos con los seres protectores.

Este reconocimiento de selva viviente es, realmente, el espacio que garantiza la relación intrínseca que tenemos con este mundo no visible que, en nuestra filosofía y cosmovisión, es territorio viviente.

Además, este reconocimiento nos permite tener y gestionar fondos nacionales e internacionales de manera directa para implementar nuestros planes de vida de acuerdo con nuestra cosmovisión. Este espacio es donde nosotros plasmamos las soluciones propias y también desarrollamos el buen vivir/ el Sumak Kawsay resolviendo los problemas de salud, de educación, los económicos y solucionando las necesidades básicas insatisfechas. En otras palabras, buscamos generar un modelo de comunidad, un modelo de sociedad de alto nivel cultural, para que nuestra historia y existencia continúen.

También buscamos que, dentro del bosque, dentro de la selva, exista una forma distinta de asentamiento, una urbanización diferente a las grandes ciudades que esté protegida bajo los árboles; donde los caminos, los puentes, la vida social, la comunicación y la tecnología esté presente y bien desarrollada. Y tenemos como meta principal la conservación del territorio, la conservación de la selva viviente.

Esto es lo que proponemos con la legitimación del reconocimiento como Kawsak Sacha del territorio Sarayaku. Y también lo que le proponemos a otros pueblos que no entienden que la propuesta del Kawsak Sacha es una reivindicación universal de los derechos territoriales de los pueblos indígenas y una propuesta transformadora para convivir con la naturaleza.

Uno de los elementos que ustedes han mencionado es también el autogobierno y la conexión con el Kawsak Sacha ¿Podrías contarnos sobre este elemento?

Hemos estado trabajando para generar un nuevo modelo de gobernanza, una nueva gestión del territorio en la que somos conscientes de que el territorio es todo, viviente. El ser territorio define la gobernabilidad y las formas para implementar los planes de vida y conservar el territorio.

El autogobierno está en fortalecer nuestra sabiduría, de nuestros conocimientos, prácticas, técnicas ancestrales, etcétera.

Para que esta propuesta se legitime ante el estado se debe dar un tipo de ley ¿Será en un decreto ministerial o en una ordenanza? Tenemos que reconocer a este territorio como territorio de vida, Kawsak Sacha. No queremos que se clasifique la selva dentro de las áreas protegidas o las áreas de bosque protectoras, o en las figuras legales que ya existen como los parques naturales. No, nosotros no queremos encajar en las categorías que ya se están usando.

Nosotros queremos directamente que los territorios sean declarados territorios de selva viviente, un territorio sagrado, ser vivo y consciente. Y en ese contexto proponemos que nuestro territorio es un ser vivo y nosotros debemos ejercer nuestra gobernanza acorde a nuestra cosmovisión.

Nuestro proyecto de gobierno incluye autonomía y autogobierno. Nosotros estamos planteando esta propuesta para fortalecer el Kawsak Sacha, el Sumak Kawsay, el buen vivir que está ligado a la conservación y a la preservación de la biodiversidad, la historia, la cultura de todos los seres que habitan el bosque y de la vida.

¿Cuál es la relación de la propuesta del Kawsak Sacha con los otros pueblos de la Amazonía?

Como pueblo Sarayaku hemos impulsado acciones para compartir nuestras experiencias tanto en la defensa del territorio, como las propuestas que hemos venido construyendo. Más que todo con la misión de cumplir que todos los territorios de las nacionalidades indígenas en la Amazonía sean reconocidos bajo la categoría del Kawsak Sacha. Ya muchos hermanos han llegado a Sarayaku a conocer sobre estas experiencias.

También hoy estamos trabajando en una propuesta para presentar al nuevo gobierno en la que pedimos que se respete nuestra gobernanza como legítima. Seguiremos con los esfuerzos para que, en todo el territorio de la Amazonía del Ecuador, todos nuestros hermanos tengan esa misma fuerza y energía que hemos venido desarrollando.

Para poder existir como pueblo indígena, para poder responder a las adversidades de la globalización, a las políticas financieras de megaproyectos extractivistas que amenazan los territorios. Para nosotros el Kawsak Sacha es una propuesta de resistencia pacífica y también es una estrategia política, jurídica y científica.

¿Cómo son las relaciones que ha establecido con las ciencias no indígenas?

Últimamente, en el marco de toda esta crisis climática, social y política que estamos atravesando a nivel global, están pasando cosas muy interesantes. Hoy, digamos, la ciencia se está acercando. Nos hemos también acercado a los científicos para que aprendan de los conocimientos ancestrales, que podamos escuchar y compartir. Para contarles sobre nuestra sabiduría y conocimiento.

Lo que buscamos es que se logre una articulación entre el conocimiento científico y el conocimiento y la sabiduría de los pueblos originarios. En eso hemos estado avanzando, nos parece muy interesante que nosotros podamos compartir nuestra sabiduría sobre la filosofía de que la selva, la Pachamama, es un ser vivo y cómo eso se puede entender en el marco de la ciencia no indígena.

Nosotros queremos llegar no solo a la academia, sino que también nuestro conocimiento sea visto como un aporte en la lucha contra la crisis climática que estamos viviendo. Que se logre una convergencia muy importante entre la ciencia y el conocimiento ancestral.

Ustedes ya ganaron un proceso en el sistema interamericano y ahora litigan un caso ante la Corte Constitucional de Ecuador, justamente, sobre estos temas. En este proceso, ¿cuál es el rol del derecho?

Justamente en el proceso que llevamos ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, uno de los argumentos muy importantes y fuertes fue la propuesta del Kawsak Sacha. De toda la relación y la conexión y la coexistencia que el pueblo Sarayaku tiene con el territorio, con la selva viviente. Ese fue uno de los argumentos más importantes para que la Corte tomara en cuenta nuestro caso y reconociera las violaciones de derechos que habíamos sufrido por causa de la intromisión inconsulta del estado y la empresa petrolera CGC en nuestro territorio. Y condenó al Ecuador como violador de derechos colectivos.

Sin embargo, parte de la sentencia internacional no se ha cumplido. Entonces nosotros hemos presentado una demanda de incumplimiento ante la Corte Constitucional de Ecuador, de la que ya tuvimos una primera audiencia.

Estamos esperando que el gobierno cumpla la sentencia de la Corte Interamericana, más que todo el retiro y la neutralización de los 1400 kg de explosivos que todavía se encuentran en nuestro territorio y que fueron colocados para hacer la exploración inconsulta en nuestro territorio. Y también buscamos que se cumplan las medidas de no repetición que dictaminó la Corte.

Todavía hay muchos bloques petroleros que afectan partes del territorio Sarayaku. Cuando hay concesiones o hay acciones de convocatoria para licitar estos bloques petroleros se afectan los territorios y se violan las medidas de no repetición.

Y el consentimiento, la consulta previa libre informada al consentimiento también se debe proteger. Queremos que la Corte reconozca que nuestro territorio es selva viviente, es sagrado, es un ser vivo y está siendo afectado por las violaciones que se han hecho en su contra. Por ejemplo, con la siembra de explosivos.

¿Cómo otras personas podrían unirse al proceso del Kawsak Sacha?

Nuestra tesis como Sarayaku siempre ha estado dirigida a la acción conjunta. Nosotros hemos diseñado una estrategia, una plataforma para compartir con otros pueblos, no solamente en el Ecuador, tampoco solamente en América Latina, sino en todo el continente, en todos los continentes, donde viven los pueblos indígenas y no indígenas.

Queremos seguir llevando y que otras personas lleven esta propuesta de que nuestros territorios son sujetos de derecho, son inteligentes y conscientes desde el punto de vista espiritual, filosófico y científico. Y para proteger ese equilibro pedimos modelos de gobernanza, de autonomía y autodeterminación en los que los pueblos indígenas y sus autoridades tienen un papel fundamental.

Es importante unirnos bajo la plataforma de la concepción de la filosofía del Kawsak Sacha para que todos podamos accionar, exigir a los distintos gobiernos de turno y a las autoridades, ministerios y a los organismos multilaterales que nuestros territorios son un ser vivo.

Yo creo que esa esa plataforma, esa unidad, nos podrá dar fuerza en la lucha que todos los pueblos indígenas estamos enfrentando. Ese es mi llamado a la unidad y a consolidar esta visión milenaria que no es solamente un pensamiento del pueblo Sarayaku sino de todos los pueblos. En otros idiomas, en otras lenguas indígenas yo sé que existe esta filosofía de ser vivo, consciente e inteligente que es el Kawsak Sacha.

Nosotros como Sarayaku hemos decidido que este es el principio de todas las cosas, que todos los programas, proyectos y toda la visión tiene que estar enmarcada dentro de la plataforma global de la filosofía del Kawsak Sacha. En ese proceso, justamente, el extractivismo está excluido, y buscamos otras alternativas inspiradas por la vida del Kawsak Sacha, Selva Viviente.

Materiales Extra:


Más-que-humanes es un proyecto fruto de la asociación entre SUMAÚMA y el Más que Derechos Humanos (MOTH), una iniciativa de la Clínica de Defensa de los Derechos de la Tierra de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York (NYU).


Texto: Carlos Andrés Baquero-Díaz
Chequeo de informaciones: Plínio Lopes
Revisión ortográfica (portugués): Valquíria della Pozza
Traducción al portugués: Paulo Migliacci
Traducción al inglés:
Charlotte Coombe
Edición de fotografía:
Lela Beltrão
Montaje de página y finalización:
Érica Saboya
Editoras:
Viviane Zandonadi (edición de flujo, estilo y montaje) y Talita Bedinelli (editora jefa)
Dirección:
Eliane Brum

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