Periodismo desde el centro del mundo

La costa del estado de Amapá alberga biomas variados, selvas, especies en peligro de extinción y un arrecife de coral recién descubierto, poco conocido por la ciencia y que ya está amenazado por la prospección de petróleo. Foto: Victor Moriyama/Greenpeace

La decisión del Ibama de prohibir la prospección de petróleo en la cuenca de la desembocadura del Amazonas ha agravado la crisis política en el frente amplio que conforma el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. De un lado están Marina Silva, Rodrigo Agostinho, el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático y la protección de la Amazonia y la humanidad. Del otro, Petrobras, los combustibles fósiles, el senador Randolfe Rodrigues, el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, algunos empresarios y la saña depredadora contra la naturaleza.

En medio, las redes sociales vomitan desinformación sobre lo que realmente significa prospectar petróleo a 160 kilómetros de la costa de Oiapoque, en el estado de Amapá.

Para ayudar a nuestros lectores a navegar por aguas limpias, hicimos una interacción en las historias de Instagram para conocer sus principales dudas sobre este tema y le pedimos a la reportera especial Claudia Antunes, que lo investiga desde febrero, que preparara un material didáctico basado en estos mensajes.

Puedes ver el resultado abajo. Comparte el texto en tus redes y grupos de WhatsApp y luchemos juntos contra la desinformación, que destruye.

1. He oído el argumento de que el pozo estaría lejos de la costa, lo que reduciría mucho el riesgo. ¿Es verdad?

El bloque 59, como se denominan las áreas que la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP) ofrece en subasta a las petroleras, está situado a 160 kilómetros de la costa de Oiapoque, en el estado de Amapá. El pozo que se va a perforar, al que se ha dado el nombre de Morpho, está a 175 kilómetros de la costa y la zona de explotación se encuentra a poco más de 500 kilómetros de la desembocadura del río Amazonas. Sin embargo, el área de influencia de los sedimentos fluviales es de 300.000 kilómetros cuadrados. Estos sedimentos, que podrían verse afectados por un eventual vertido, son los que confieren a la región —poblada por muchos peces, manglares y especies en peligro de extinción— sus características especiales, razón por la cual la propia ANP denomina a la zona cuenca de la desembocadura del Amazonas. El riesgo de que ocurra un accidente en la región, y el desafío de contener un eventual vertido de petróleo, serían mayores que en el litoral de la región sureste, por ejemplo, porque en la costa norte del país las corrientes son tres veces más fuertes y su dinámica está poco estudiada. En 2011, un buque perforador de Petrobras que intentaba perforar un pozo a 110 kilómetros de Oiapoque fue arrastrado y la empresa desistió del proyecto. Los escenarios que proyectó Petrobras en el proceso para obtener la licencia ambiental del bloque 59 no preveían la llegada de crudo a la costa, pero algunos objetos procedentes de alta mar han llegado a Oiapoque, como los restos de un cohete lanzado desde la vecina Guayana Francesa en 2014, que cayeron a 350 kilómetros al este del bloque 59, aún más lejos de la costa.

Este litoral se compone de manglares y campos inundados. Con marea alta, el mar avanza 1 kilómetro hacia el interior del territorio. Por otro lado, la previsión es que la mancha de un eventual vertido de petróleo alcance el mar territorial de la Guayana Francesa en un plazo de diez horas. En marzo, Petrobras propuso al Ibama mantener dos barcos de rescate en el área del bloque 59, mientras que otros cuatro estarían anclados en Belém, a una distancia de 830 kilómetros del pozo, que se puede recorrer en una media de 43 horas. Sin embargo, en el dictamen del 20 de abril en el que recomendaban denegar la licencia, los técnicos del instituto consideraron que el tiempo de respuesta ante un accidente era ajustado, «casi en el límite» del Manual de Buenas Prácticas para estos casos. Argumentaron que al menos uno de los barcos de rescate que estuviera en el bloque 59 tendría que acompañar el desplazamiento de una eventual mancha de petróleo hasta fuera de aguas brasileñas, y su sustitución llevaría al menos dos días. Además, el riesgo no sería solo para la costa.

Lo que se denomina cuenca de la desembocadura del Amazonas es una región muy rica en peces debido a la combinación de sedimentos fluviales y el llamado «gran sistema de arrecifes amazónicos», que se encuentra a 200 kilómetros de la costa. La biodiversidad marina incluye especies en peligro de extinción, como el delfín costero, el delfín rosado, el cachalote, el rorcual común, el manatí antillano, el manatí del Amazonas y el terecay. Sobre el impacto en la atmósfera, los estudios científicos muestran que este ecosistema captura el carbono, el principal gas causante del efecto invernadero. De ahí la contradicción de explotar un combustible que hoy es el principal causante del calentamiento global.

Mapa de la posición del bloque 59 de Petrobras. Infografía: Rodolfo Almeida/SUMAÚMA

2. Si el Ibama aprueba la perforación, ¿cuánto durará la construcción del pozo?

La fase inicial, la perforación, duraría entre cinco y seis meses. Es el período que se tarda en comprobar si realmente hay petróleo en la zona del llamado bloque 59. Después, si hubiera petróleo y se decidiera extraerlo, el desarrollo del proyecto llevaría al menos cinco años. Petrobras ha pedido al Ibama que reconsidere la denegación de la licencia, alegando que reforzará los planes de emergencia en caso de vertido. Sin embargo, no se ha determinado un plazo para que el presidente del Ibama, Rodrigo Agostinho, delibere sobre esta petición. Por ello, la empresa estatal retiró, a principios de junio, el buque que mantenía en la zona del bloque 59 para iniciar la perforación del pozo y lo llevó a la cuenca de Campos, en la región sureste.

Sin embargo, lo más importante es que en la cuenca de la desembocadura del Amazonas hay otros ocho bloques para los que se ha solicitado la licencia de perforación. En toda la costa del margen ecuatorial de Brasil, que se extiende desde Río Grande del Norte hasta Amapá y está dividida en cinco cuencas, hay 21 bloques para los que se ha solicitado la licencia de prospección. Por eso, el Ibama y el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático defienden la idea de que se haga un análisis más amplio, que compruebe el impacto acumulativo de una eventual extracción de petróleo en toda la región e indique los lugares donde se podría hacer con mayor seguridad. Este análisis se llama Evaluación Ambiental del Área Sedimentaria, una herramienta que el gobierno creó en 2012 por medio de una ordenanza, y para que se lleve a cabo requiere una decisión conjunta con el Ministerio de Minas y Energía. Según Marina Silva, la implementación de la evaluación se acordó en la reunión que ella y el presidente del Ibama, Rodrigo Agostinho, mantuvieron el martes 23 de mayo con el presidente de Petrobras, Jean Paul Prates, y los ministros de Minas y Energía, Alexandre Silveira, y Casa Civil (Presidencia), Rui Costa. Se prevé que el estudio dure dos años.

3. ¿Otros países comparten el mismo yacimiento y podrían extraer ese petróleo si nosotros no lo hacemos?

No en territorio brasileño. Todas las prospecciones o extracciones de petróleo frente a las costas del país, sea cual sea la empresa, tienen que pasar por un proceso de concesión de licencias en el Ibama. Como en el caso del bloque 59, esto pasaría por una solicitud de licencia para ver primero si de hecho hay petróleo en la cuenca de la desembocadura del Amazonas.

En cuanto al yacimiento, hay indicios de que las reservas de petróleo en esa zona no son continuas. Los tres países vecinos de Brasil en la costa norte son Guayana Francesa, Surinam y Guyana, por orden de proximidad a la cuenca de la desembocadura del Amazonas. En Guyana, un país de 800.000 habitantes vecino de Venezuela que posee las mayores reservas de petróleo del mundo, la extracción de petróleo en alta mar es intensa. En el mar de Surinam se ha encontrado más gas que petróleo y aún no se extrae a gran escala. En la costa de Guayana Francesa, un territorio de ultramar de Francia que limita con el estado de Amapá, hubo una serie de perforaciones fallidas y la compañía francesa Total suspendió su operación en 2019. El plan de descarbonización de Francia ha prohibido la explotación de combustibles fósiles a partir de 2040.

4. ¿La extracción de petróleo puede mejorar la vida de los habitantes de Amapá?

La extracción de petróleo apenas produciría puestos de trabajo directos, ya que los equipos que se quedan en alta mar los lleva Petrobras de otros lugares. Si se iniciara, lo que ocurriría en al menos cinco años, el estado de Amapá recibiría royalties. Pero, como en cualquier actividad económica, la mejora de la vida de la población dependería de cómo se distribuyeran y utilizaran estos recursos. En el sureste de Brasil, donde se concentra la explotación del presal —allí el petróleo se encuentra bajo una capa de sal, una formación geológica diferente de la que existe en el margen ecuatorial— los cánones del petróleo no han resuelto los problemas de la población. En la región amazónica también ya se extrae petróleo y gas en tierra firme. Sin embargo, más allá de estas consideraciones inmediatas, si los países quieren evitar que la temperatura media del planeta aumente más de 1,5 grados centígrados a finales de este siglo, habrá que reducir el consumo de combustibles fósiles. Un aumento mucho mayor provocaría más fenómenos climáticos extremos y tendría efectos catastróficos para el ecosistema de la Amazonia y, en consecuencia, su población, al igual que para todo el planeta. Por eso se defiende un plan con visión a largo plazo, en el que la región amazónica desarrolle su potencial para producir combustibles del futuro, como el hidrógeno verde, la biomasa y las centrales eólicas marinas.

Municipio de Oiapoque, en Amapá, a 160 kilómetros de donde se realizaría la prospección de petróleo. Foto: Asamblea Legislativa de Amapá

4. ¿La extracción de petróleo puede mejorar la vida de los habitantes de Amapá?

La extracción de petróleo apenas produciría puestos de trabajo directos, ya que los equipos que se quedan en alta mar los lleva Petrobras de otros lugares. Si se iniciara, lo que ocurriría en al menos cinco años, el estado de Amapá recibiría royalties. Pero, como en cualquier actividad económica, la mejora de la vida de la población dependería de cómo se distribuyeran y utilizaran estos recursos. En el sureste de Brasil, donde se concentra la explotación del presal —allí el petróleo se encuentra bajo una capa de sal, una formación geológica diferente de la que existe en el margen ecuatorial— los cánones del petróleo no han resuelto los problemas de la población. En la región amazónica también ya se extrae petróleo y gas en tierra firme. Sin embargo, más allá de estas consideraciones inmediatas, si los países quieren evitar que la temperatura media del planeta aumente más de 1,5 grados centígrados a finales de este siglo, habrá que reducir el consumo de combustibles fósiles. Un aumento mucho mayor provocaría más fenómenos climáticos extremos y tendría efectos catastróficos para el ecosistema de la Amazonia y, en consecuencia, su población, al igual que para todo el planeta. Por eso se defiende un plan con visión a largo plazo, en el que la región amazónica desarrolle su potencial para producir combustibles del futuro, como el hidrógeno verde, la biomasa y las centrales eólicas marinas.

5. ¿Es cierto que el senador Randolfe Rodrigues votó a favor de la prospección de petróleo en la región?

No se votó ni a favor ni en contra de la prospección. La decisión del Ibama de negarle la licencia a Petrobras para perforar un pozo en busca de petróleo se basa en dictámenes de los técnicos del organismo, que analizaron el proyecto que presentó la empresa y lo consideraron ambientalmente inseguro. Cabe recordar que este proceso de concesión de licencias llevaba nueve años en marcha. La empresa británica BP, propietaria del bloque 59, renunció a él y Petrobras tomó el relevo a finales de 2021, sin poder demostrar que podría contener las consecuencias de un accidente en la región del pozo. El Ibama es el organismo encargado de conceder las licencias medioambientales a todos los proyectos que se lleven a cabo en la costa brasileña, y esta concesión no incluye escuchar a los políticos estatales. Lo que ocurrió es que el senador Randolfe Rodrigues, que pretende presentarse a las elecciones a gobernador de Amapá en 2026, se pronunció a favor de la prospectar petróleo frente a las costas del estado. Rodrigues abandonó la Red de Sostenibilidad, el partido de la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, pero antes de esta cuestión ambos ya tenían diferencias.

6. ¿Es cierto que el senador Randolfe Rodrigues votó a favor de la prospección de petróleo en la región?

No se votó ni a favor ni en contra de la prospección. La decisión del Ibama de negarle la licencia a Petrobras para perforar un pozo en busca de petróleo se basa en dictámenes de los técnicos del organismo, que analizaron el proyecto que presentó la empresa y lo consideraron ambientalmente inseguro. Cabe recordar que este proceso de concesión de licencias llevaba nueve años en marcha. La empresa británica BP, propietaria del bloque 59, renunció a él y Petrobras tomó el relevo a finales de 2021, sin poder demostrar que podría contener las consecuencias de un accidente en la región del pozo. El Ibama es el organismo encargado de conceder las licencias medioambientales a todos los proyectos que se lleven a cabo en la costa brasileña, y esta concesión no incluye escuchar a los políticos estatales. Lo que ocurrió es que el senador Randolfe Rodrigues, que pretende presentarse a las elecciones a gobernador de Amapá en 2026, se pronunció a favor de la prospectar petróleo frente a las costas del estado. Rodrigues abandonó la Red de Sostenibilidad, el partido de la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, pero antes de esta cuestión ambos ya tenían diferencias.

*Este texto se actualizó después de publicarlo para incluir en la respuesta 1 la propuesta de Petrobras de mantener dos barcos de rescate en el área del bloque 59. Aun así, el Ibama consideró que el plan de emergencia en caso de derrame seguía siendo insuficiente.


Revisión ortográfica (portugués): Elvira Gago
Traducción al español: Meritxell Almarza
Traducción al inglés: Sarah J. Johnson

Edición de fotografía: Marcelo Aguilar, Mariana Greif y Pablo Albarenga
Montaje de página: Érica Saboya

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